Gotze: De ídolo a traidor y de traidor a héroe

Mario Gotze Argentina

Mario Götze en el plazo de un año ha visto cómo la grada cambia de opinión respecto a su persona, una vez tras otra. Sin embargo el domingo en el primer partido oficial de la actual campeona del mundo contra Escocia, el bávaro de nacimiento, escuchó cómo surgían los gritos de los aficionados, aclamando su nombre y acallando así a unos pocos que seguían pitando a cada contacto de él con el esférico.

La primera visita de Mario al Signal Iduna Park tras su marcha del BVB al Bayern München en verano de 2013, estuvo repleta de pitidos. De esta manera, el entrenador del club bávaro, Pep Guardiola, lo mandó calentar en el túnel de vestuarios para evitar confrontación entre la Südtribüne borusser y el jugador. La situación empeoró en el momento en el que Götze abría el marcador para su nuevo club, pese a no celebrar el gol. Sin embargo la afición ya había mostrado su desacuerdo cuando el jugador anunció su marcha en plena temporada, toda una sorpresa que impactó a todo el mundo en Westfalia. Los fans del BVB llenaron la fachada de la casa dónde vivía Mario con sus padres en Dortmund con pintadas, incluso su hermano pequeño Félix tuvo que cambiarse de colegio.

Pero con el transcurso del mundial, Mario ha visto cómo su vida daba un giro descomunal al marcar el gol que alzó a Alemania como campeona del mundo.

Habiendo logrado ya el que posiblemente sea el momento más importante de su carrera y aún con muchos años por delante, Mario Götze volvió a vivir un giro en su relación con la grada del Signal Iduna Park. El público del antiguo Westfalenstadion lo alabó durante al menos diez minutos, coreando sin cesar su nombre. Pero el cambio en la percepción de los alemanes, especialmente los fans borussers, sobre Götze cambió el 13 de Julio, a 7 minutos del pitido del final de la prórroga Cuando su remate acabó en el fondo de la red, dándole la victoria al conjunto teutón.

El jugador agradeció el bonito detalle de la grada en sus redes sociales, y es que ahora él es un héroe en el país teutón. Ese es el mismo chico que al acabar el partido sacó una camiseta de su mejor amigo, Marco Reus que se lesionó el día antes del viaje a Brasil y al que le dedicó sus goles. Mario con sólo 22 años aceptó con sencillez el odio que la grada le brindaba tras haber firmado por el Bayern y ahora acepta, con más alegría y orgullo, el calor de una afición que seguramente ha extrañado.



Fuente: Mibundesliga
Lenda Kosowski 

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